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Desconcierto

Lo de Hoy

La gringa

Primero me cayó muy mal. Tomaba fotos a unos niños que tocaban violín, jarana y guitarra y me dió mucho coraje no poder disingiur en su sonrisa si pensaba "Que cagados" o "Que chingón", entre más sonreía y más fotos tomaba, más difícil era pasar bocado.
Luego pensé que estaba enferma. Miraba el trasero del mesero tanto como el cuello la dejaba voltear. "Pinche gringa recabrona, anda buscando un latin-lover", de seguro ya le echó el ojo a este bato y anda rondando.
Luego se me olvidó. Cuando la vi pasar por fuera del restorán volteando hacia dentro ya no me acordaba quién era; en ése momento vi en sus ojos la petición de ternura, la necesidad de abrazo y ni cuando sonrió con dulzura (porque miraba el objeto de tal ternura) tuve la imagen de una mujer sola. El mesero salió y le dió un beso "Ai loviu tu".
A la tercer vuelta que dió la tristeza me llenó el pecho. Una persona necesitada de afecto es una de las cosas más tristes en que puedo pensar.
Dios me guarde aparte de tanta soledad.

Terminantemente

Hoy he decidido separarme de ella. La dejaré en la primer esquina.
Y es que de unos días para acá se ha puesto insoportable, a cada rato está importunándome de la manera mas ruin y no me deja ni un instante de respiro, llora en todo momento y ni siquiera enfrente de los demás aquieta su hiperactividad. Me han dicho que a todas les llega una temporada en que no se les puede ni tocar con un pañuelo porque se convulsionan (no es que le haya pegado, y ganas no me faltan), pero ella tiene ya una semana! Nadie en su sano juicio soporta tanto.
He pensado las frases y tengo algunas hechas, "Esto no puede seguir así", "Ya no te soporto y creo que tu a mi tampoco", "Es mejor así, un día me lo agradecerás" y sandeces por el estilo. También está la opción de ir por cigarros y no volver, o simplemente soltarla en una esquina y subirme al primer camión que pase; se me hace patanesco, pero es que no encuentro solución y miren que yo tengo paciencia, he intentado de todo. Está decidido.
Adiós a mi nariz

Riiiiinggg

-Buenoo...
-Me comunica con Anastacio?
-Servidor
-Ay! No te reconocí
-Si, ya me doy cuenta "Pues yo tampoco"
-Que tal ¿Cómo estás? "...no manches, quién carajos es?..."
-Bien bien ¿Y tunas? "...quién, quién..."
-Bien, gracias. Oye, te llamaba para ver si salíamos a tomar la copa o cenar, o algo. Es que ya no hemos platicado desde hace un chinguero
-Claro, nomás dime cuando y ya sábanas
-Pues yo cuando tu tengas chance
-Que te parece...¿pasado mañana?
-Sale
-Ya rugiste
-¿Donde siempre?
-A huevo
-Hecho. Nos vemos
-Nos vemos, cuìdate.
-Igual, bye.

Eras tu? No lo sè, pero hubiera querido que lo fueras.

Mientras llueve

Como que las cosas se ponen azules, apagadas, quietas. Y de repente vienen y te gritan que ya no les mires, porque tu mirada de canalla inquieta incluso (y sobre todo) a los inocentes, haciendo que la paciencia empequeñezca y las ganas de darte una buena se acerquen peligrosamente.
El cielo me pinta bien, llueve pero sé que pasará y habrá sol y claridad (sobre todo claridad). Creo que no me gusta estar a modo, esta necesidad -necedad- de sentirse a salto de mata como que me mata.
Ya va siendo hora que nos amanezca ¿No?
Mientras tanto, ya lo dijo José José: "Aquí no sopla el viento ven/dejemos que transcurra el tiempo/en el reloj marcan las 6/sacúdete ese miedo que/te hace temblar hasta los pies/y olvida lo que existe afuera/cierra tus ojos color de miel"
Yomi, yomi!

...

Ayer me preguntaba qué demonios era lo que me impedía reaccionar. ¿Sería la luna llena? ¿O la cabeza vacía? ¿Quizá era que no tenía algo mejor que hacer? ¿O me gustan los arrabales del alma? ¿Era por ser martes? ¿O nomás no era domingo?

Chin!

Me acaban de informar que para fechas muy próximas tendré que salir para Pichilingue (cerca de La Paz, BCS) durante 3 semanas. Esto viene a dar al traste con mis planes y tendré que hacer un re-schedule mas temprano que tarde.
Ésta noticia me ha sacado de balance y hasta me quitó la inspiración, de manera que mejor termino éste post antes de perder (mas) la compostura.

¡Rayos!

¡Un aplauso para mi compadre...

-...Que le cantará una canción a la bella dama que le acompaña!
Que poquísima madre de mi compadre, ya la está cagando y gacho, pensé.
Esto me pasa por pendejo, ya sabía yo que no debí llevarla. Últimamamente las cosas estaban llendo a todas margaritas, sin llegar a lo excelso, pero muy bien. Eso no era lo malo, lo malo fué que mi comadre lo supiera y por boca de ella que fué lo peor; inmediatamente se dió por sentado que estábamos perdidamente enamorados y que la boda se acercaba. No era que me estuviera quejando, pero como estábamos estábamos bien. Ahora, ya nos habían tomado la foto de rigor, abrazaditos claro, ya nos habían presentado a todos, y todos habían dicho que si yo era un buen muchacho, que si que bueno, que para cuándo el anillo, en fin, que ya estaba yo que me llevaba la chingada y encima me enjaretaron a cantar ¡y dedicada! Ahí estaba yo, con la garganta cerrada del coraje, cantando una canción que hasta se me estaba olvidando y pa´cabar que me sale una espontánea a exigirme que le cantara yo en la orejita casi, ella puso cara de ensoñación y se dejó querer, empecé a pensar que todo era un complot (ahora que la moda son los complots) y todo estuvo fríamente calculado para comprometer la situación. Finalmente llegó el final de la canción, que yo deseaba con locura y entonces...Beso, beso, beso. La que los parió, hijos de la chingada!
Que fiasco.
De por si me cuesta trabajo abrir la capa y encima me vi forzado, éste tipo de cosas más que un bien, perjudican.
Moraleja: Nunca salgas con amigas de tus amigas.

Con cara de What

Espantado me pregunto:
¿He vivido? Ya se que respiro, como y meo. Pero, ¿He vivido?

Supongo que la vejez responderá (si llego). En todo caso la calma, sabiduría -mi pequeño saltamontes- y paciencia me conformarán e incluso matizarán mi camino.

Dónde pongo lo no hayado?

Puaj!

Puaj! Escribo casi sin querer.
El cigarro, el silencio afuera (excepto un par de perros, que no callan), el rosario negro delante de mi (éstos artículos religiosos de repente macabros), el calor insoportable, yo insoportable, en la madrugada de un lunes pesadísimo, de una semana que promete serlo aún más, un fin de semana con 2 citas canceladas de última hora (una por quien esto escribe y otra no) y en fin, que no logro acomodar las cosas en la cabeza. Del 1, 2 y 3, me andan haciendo falta 2 1/2, cuando ya no es tiempo de andar perdiendo el tiempo, cuando ya los acontecimientos precipitan las angustias y las angustias te precipitan a ti.
Estar a resguardo sería bueno, guardarte para otro día, para cuando las cosas sean mejores, que los amaneceres prometan algo bueno, que las desgracias no vengan juntas y que los corazones anden alegres, cuando te disparen sonrisas a bocajarro, cuando los brazos estén abiertos y los labios trémulos, cuando la vida sea buena. Quizá para cuando te sobren amigos, de ésos con los que siempre cuentas, para cuando tu perro te ladre y tengas dónde caerte muerto, esperar en una caja (o en un sueño) a que las pequeñeces de la vida no te molesten (como la deuda enorme que hay que pagar), y salir ( o despertar) el día que todo esté bien...a mi también me gusta el mar {:)}, porque siempre podría empezar de nuevo en el mar, o acabar todo en él. Pero claro que las grandes cosas (como el antes tan mencionado mar) no están ahí para ahogar las pequeñeces de los pigmeos.
A fin de cuentas, quizá sólo me faltan 2...tornillos en la cabeza, o años para madurar, u horas para dormir (que ya debiera largarme a dormir, que mañana me arrepiento), u ojos en que mirarme, o brazos para abrigarme, o bofetadas para reaccionar.
Aprovecho el punto y aparte para encender el último cigarro de la noche, que ya me está doliendo la garganta de estar sin camisa en la PC a un lado de la ventana, escribiendo sandeces en lugar de recostarme y dejar que la mañana me reanime (siempre pasa), pero en vez de eso, le doy otra fumada al cigarro y me pregunto cómo será mi vida en 5 años, y me aterroriza la posibilidad de que no mejore, o de que empeore. Mi lado amable reclama y quiero entusiasmarme por la posibilidad (igualmente abundante) de que mejore -mejorará, sólo necesito sacudirme éste marasmo de la cabeza y el corazón- y me ría luego de semejantes cavilaciones.

Para ti, que me pones así cuando no te miro (desgraciada), y eso que ni te conozco.

Vaya!

A despecho de mis compañeros, hoy he vuelto a la oficina. Alivio. Ya estaba un poco harto de Silao/Guanajuato/viajar.
El ritmo de la vida regresa a la normalidad (¿era eso lo que extrañaba?) y yo estoy contento, listo para más y queriendo hacer las cosas bien. A quien engaño? Esto durará solamente un poco, hasta que me harte o hasta que deba salir fuera de nuevo.
¿Qué cosas me aguardan? Misterio.
¿Cómo me tratará la vida? ¿O el destino? ¿Algo de esto existe de verdad? ¿Ya dejaré de decir tanta estupidez?.
Mas misterio.

Camino a Guanajuato

"Yo no te pido, que me bajes una estrella azul..." Pero si te pido a ti

"Esto no puede ser, no más que una canción..." Puede ser una declaración de intenciones

" Será que eres, el amor de mi vidaaa..." O seras únicamente un amor

Pablo, un cigarro y la carretera.
Hace tiempo que no me hormigueaban las manos por tocar la guitarra. Hoy me ha vueto a pasar

Chalo

Gonzalo Torres Sánchez tuvo a bien llegar al mundo en Valle de Santiago, Guanajuato. Padre mestizo de primera generación y madre indígena, tuvo esa mezcla de culturas a la mano. Zapatero de oficio e inclinado a la disipación. No obstante tuvo la suerte de llegar a capital y conocer a Celia, quien lo enderezó mas bien que mal. Trabajador y a veces pendenciero, padre de 7, entre él y ella lograron criar a todos (unos han salido buenos y otros somos casos perdidos) con mayor éxito que fracaso.
Hoy hace 10 años que se ha ido y es tiempo de que más le extraño. Ahora siento necesitar más su consejo. Quisiera saberlo presente, aunque siempre está cuando necesito ayuda.
Siempre hará falta.

Poli

Ayer por la mañana, cuando me disponía a entrar a planta, como de costumbre me quité los anteojos de calle para ponerme los de trabajo, que son mas viejitos y traqueteados. Gran desilusión. Una varilla rota al quitármelos. Recordé cuánto me gustaron cuando los vi, y casi se me sale una lágrima in memoriam. Hace unos 6 meses que me amarré el cinto durante mes y medio para pagarlos -hasta pena me da decir lo que me costaron- con la nueva de que ya chafearon. La que lo parió.
Pasado el coraje y la tristeza, me dispuse a registrar los pormenores de la producción diaria. Alrededor de las 12:00 la máquina empezó a fallar y paró hora y media. Nefasto. Es lo máximo permitido en 3 días! Ahora tendré que hacerla correr como seda el resto de la semana para pasar la prueba. Al llegar al hotel un dolor agudo en el estómago empezó a ofenderme. Un par de antiácidos. Con el fin de despejarme pasé por la tarde a una óptica del centro con la intención de comprar nuevo armazón. Lo mejor de Guanajuato para ir de compras es León. Un par de armazones aéreos fué lo más que pude hayar (de 3 ópticas existentes) y ni hablar de varillas de refacción para los de trabajo. Menos mal que me los traje, si no me pongo a chillar; unas plaquitas o gomitas fué lo más que le pude cambiar a los lentes. Ni hablar. Ya en el centro decidí cenar en el gallo pitagórico, a despecho de mi fortuna. Como estaba vacío la quietud y la vista (además de 2 cervezas) me apuraron para ir a dormir. Pagué y salí recordando de súbito que me había estacionado en subtarráneo y el corazón me dió un vuelco: Y si me robaron el carro? Apurado llegué a donde lo había dejado sin dejar de admirar las posibles escenas de películas de vampiros o cualquier otro ente demoniaco que se podrían filmar en ésos lugares. Mi nave todavía estaba ahí. Cuando arranqué caí en la cuenta de que no sabía como regresar. Seguí letreros y de pronto me encontré frente al teatro Juárez. Algo estaba mal. Casi me sentí en una película de suspenso, como cuando todos saben que algo malo va a pasar menos el protagonista (yo), el cual con singular candor se mete más en la boca del lobo. Como pude me escapé hacia una calle transitada y le pregunté al primer poli el camino para la de cuota a Silao. Tal y tal, me dijo, pero le voy a tener que levantar una infracción por circular en zona peatonal.
- Qué !!?? si no hice otra cosa que seguir letreros!
- Pero es que debe de respetar los señalamientos
- Si los respeto, por ello es que me encuentro aquí!
- 9.15 zorro1 deme el 45 de la bifurcación tal, y dígame si está visible el 128
- Afirma estrella2, blanco y de buen tamaño. En este punto me pregunté en manos de quién está la seguridad pública y luego pensé que se estaban albureando, o peor: Me albureaban a mi.
- 10.4. Si jefe, el señalamiento está ahí.
- No digo que no esté, pero pregúntele si hay un letrero que diga

Carros

Ayer por la noche salí a cenar. El gallo pitagórico es un restaurante muy bueno, si pueden vayan y no se defraudarán. Ubicado en una casa vieja, como todas las del centro de Guanajuato, tiene una vista excelente además de un buen cocinero. Lo malo es llegar, hay que sufrir 1000 escalones empinadísimos, luego de una callecita igual de cansada. Los mejores lugares (según mi opinión): A un lado de las ventanas,además de la vista, suben los olores de la cocina que está en el piso inferior; los panes propios, servidos con aceite con especias nomás pa'brir boca, las pastas, los cortes, un vaso de vino (o cheve si no andas de mamila) y ya está. Un barecito en la azotea te da la sensación de jet-set (no se por qué, será que te ves y entonces te sientes por encima de los demás o así me imagino el Jet-Set). Cuando estoy aquí trato de comer al menos una vez en él y ayer era le fecha. No contaba con su astucia. Ayer a las 8:00 PM fué la arrancada del RALLY INTERNACIONAL GUANAJUATO-LEON; el centro ya de suyo es intransitable a ciertas horas, pero con unas cuantas calles cerradas se vuelve una locura. La ignorancia no siempre es una bendición, sin mapa o un natural de guía puedes caer en las garras de bestias espeluznantes que habitan los subterráneos desde tiempos de la primera inundación. Si abres la ventanilla, sentirás su aliento pestilente y su acecho interminable aunque no los puedas ver. Una hora para conseguir estacionamiento a 5 Kms del centro. La fuerza está con los Jedi.
Llegada a la plaza central y un tumulto sin explicación (en ese momento yo no sabía que transa), me acerco. Acelerones, forrazos y otras que pasan, propaganda suficiente para opacar una campaña electoral en el DF, ríos de cerveza (LA cerveza es: Corona) antes y después de ingerida, chingo de gente a las vallas vitoreando cada acelerón, reflectores que te dejan ciego, y claro, que la mayor ovación se la llevó RICARDO TRIVIÑO, nuestro campeón en la justa y mexicano sabedor que un viva México le ganaría toda la raza. Casi se cae el teatro Juárez. Como seguramente el clímax del evento era el antedicho, decidí huir par evitar tumultos al final (chilango previsor), era tarde para ir al restaurante y como dije, la ignorancia puede ser peligrosa, yo desconozco las antesalas infernales que son los túneles guanajuatenses, de manera que me encontré camino a Marfil (pueblo cercano) que está para el otro lado. Lluvia. Luego de muchas vueltas y otra hora para dar con el camino correcto, llegué con hambre y sueño al hotel. Unos panquecitos y leche con chocolate hicieron mis delicias. 11:30 y yo despierto. Mañana puede ser un gran día. Es nuestro deber.