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Desconcierto

Vomitivos

El distante instante de Rodrigo Glz

Si tuviera ilusiones
si existieran razones,
locuras, mentiras, pasiones...

"Rodrigo González"

Un mes y un año

Hace ya tanto, que se me ha hecho un suspiro, releí algunos de mis post y no pude sino sonreir, reviviendo cada etapa y los motivos de mi escritura tan desastrosa; así, pude recordar a un detractor que tuve, a unos amigos entrañables y lejanos, a otros que he obtenido, algunas tristezas y muchos gozos, los periódos de descanso y los de trabajo descomunal, cuando bajé 10 kilos y luego cuando los recuperé, de cuando la conocí, de cuando me mandó a la burger, de todo, recordar que no somos nada (menos en pijama, diría mi queridaza) y que la vida vuela.
A ti, muchas gracias

Que si no te valoro...

Soy vecino de este Mundo por un rato,
hoy coincide que también tú estas aquí,
coincidencias tan extrañas de la vida,
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
y coincidir.
Si navego con la mente el Universo,
o si quiero a mis ancestros retornar,
agobiado me detengo y no imagino,
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
y coincidir.
Si en la noche me entrego en las estrellas
y capturo la que empieza a florecer;
la sostengo entre las manos más me alarma
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
y coincidir.
Si la vida se sostiene por instantes
y un instante es el momento de existir,
si tu vida es otro instante,
no comprendo,
tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio
y COINCIDIR.

Libertad

de repente me quedé pensando si tengo libertad, hasta el momento no estoy seguro si puedo responder afirmativamente a tan profunda reflexión, se me figura profunda porque no me refiero a la libertad de comprarme unas galletas, sino a la libertad de espíritu. Me pongo muy denso en cuanto medito esto, así que lo dejo para un domingo tranquilo, mientras curo la cruda del sábado.

Palabras vacías

Cuando me dices que piensas en mi
y te digo que yo también
cuando nos hablamos al oído
si cantamos en la ducha
Al jurarnos lo mismo
cada vez que estamos juntos
y nunca lo cumplimos
ni pensamos hacerlo
Cada que te pido perdón
y me dices que ya pasó
cuando echo bravatas
para quedar bien contigo
pero nunca logro el cometido
si te digo que te vayas
y que nunca más regreses
pero al cerrar la puerta
espero por volver a verte

Hoy

Hoy en este día podría, no sé,
regalarte media tonelada de flores
siete miradas distintas
quinientos besos de sabores
un collar de perlas amarillas
dos boletos para el cine
un disco de los rolling

ciento cincuenta sueños dorados
un par de fantasías más terrenales
mi bolsa de canincas, mi infancia
y todas las felicidades

Un trozo de carbón
que en menos de mil años
será un bello diamante
un diente de tiburón
una estrella de mar
y hasta una foto de marte
recién tomada

viente poemas de amor
y una canción desafinada

Dino-fusil

y cuando desperté, ya no estabas aquí.

....!?

Acabo de escribir un articulo lleno de la neta de mis entrañas y el servidor lo ha tirado a la fregada. Señal celestial? Tranca demoniaca? Casualidad? No se, se sin embargo que el momento pasó y si lo escribo de nuevo no será lo mismo, así que ha pasado a fromar parte de esos momentos buenos que son sólo eso: Momentos. Como tales, quedan atrás y la vida sigue, me he quedado como en un coitus interruptus, frustrado y con todo y nada que decir, las palabras juntándose en la boca y sabiendo que nada que diga estará bien. Oh! Dolor de muelas.

Cierto

Lo que siempre me dijeron o que yo sabía sin cuestionamientos:
Que los reyes magos llegaban cada 5 de Enero, que la mano se me caía si la levantaba contra alguien indefenso, los juegos interminables que duraban semanas, el parque llenos de juegos sensacionales, las playeras de mi padre que siempre me quedaban enormes, los abrazos de mi madre siempre llenos de consuelo y ternura, las decisiones siempre acertadas de mis mayores, la tranquilidad inmediata de cubrir todas tus responsabilidades, los encantos de las piernas de mi maestra de sociales, los amigos para siempre de la escuela, Sonia Melo de la Serna, a la que amaría por siempre (aunque sólo cruzamos palabra el día que salimos, nos sonreímos con esa sonrisa cómplice de los que comparten algo muy secreto), las tardes felices que no terminaban ni cuando te ibas a dormir.
Ahora, los reyes magos llegan cada 5 de Enero, pero me tengo que preparar para las compras un mes antes, la mano se me cae pero de verguenza y arrepentimiento si la levanto, los juegos no son lo mismo, y acaban demasiado rápido, el parque es muy pequeño y los juegos se caen y son malos, las playeras de mi padre no existen más, los abrazos de mi madre son iguales pero muy cansados, yo soy el de las decisiones (tiemblo cada vez que debo hacer una y nunca sé si fué lo correcto), las responsabilidades no son de tarea del colegio, y nunca se terminan, pocas piernas me provocan sentimientos tan encontrados (las tuyas si), los amigos están lejos y concentrados en lo suyo, A sonia jamás la vi de nuevo, lo cual es mejor tal vez, porque puede que no le gustara lo que soy ahora, las tardes felices son demasiado cortas y espaciadas.
Alguien puso mi despertador a las 6 de la mañana y nadie me prepara el desayuno, ni me despide con un beso alisándome el cabello. Quiero despertar.

A veces

Quisiera que el tiempo no pasara de éste modo (encerrado en la oficina, en el hotel, en una fábrica) o que pudiera pasarlo (matarlo) de otro modo. Creo que pondré un puesto de tacos y tortas. Periódicos quizá. Así podría jugar a lo que me gusta, podría estar donde quiero con quien quiero. Que se hace para conseguir eso en estos tiempos? A dónde voy ? No importa que tenga que hacer fila, si es que lo puedo conseguir.
Estoy cansado.

Yo quiero

Me gustaban mucho sus manos, eran muy blancas (no era ése el motivo principal de mi inclinación) y delgadas, pero evidenciaban una fortaleza de carácter muy oculta en el leve apretón de manos que daba. Por lo demás, se podía ver que fué una mujer muy bella, sensual, de una sensualidad que ahora en sus años marchitos, dejaba escapar un rescoldo del fuego que debió arder en el pecho de ésa mujer encantadora.
Ignoro si había un resabio de complejo edípico en mi preferencia por su compañía, pero la cosa era que me gustaba verla, platicarle. Con ella se podía hablar de cualquier cosa (es muy culta): De vinos, de las noticias más recientes, de comida, de parrandas, de libros, de música, de sentimientos profundos, de actitudes ante lo que llamamos ufanamente vida, en fin, de cualquier cosa; ella provocaba una sensación de interés que te hacía apasionarte dentro de la plática (en ésto, yo no era el único) y podías hablar y hablar hasta que morfeo reclamara los cuerpos.
Viéndola penar al lado de éste gañán, lavando y planchando ajeno, con esas manos echas para lo sublime, me doy cuenta de que mi mayor deseo es encontrar algo así. Una persona que me quiera sin restricciones, que sea capaz (no quiero que lo haga) de abandonar todo por mi, sin que importen las incomodidades.

Tus ojos

Tus ojos
claro de monte
como guitarras trovadoras
de San Juan
Tus ojos
son mi suplicio
son mi perdón
mi redención, mi despertar
Tus ojos
que me arrebatan
son mi locura
son la plena perdición
Tus ojos
lo tienen todo
nada me falta
porque son mi bendición

Fatalidad

Anoche me ha entrado la certeza de algo:
Me voy a morir.
La fatalidad se me ha hecho evidente y desgraciadamente no muy lejana, me he dado cuenta que a éstas alturas de mi vida, sin camino determinado (pero no perdido), sin bienes (pero sin males), sin muchas cosas (pero con otras), se podría resumir mi vida como "La vida inútil de Fulano de tal" sin que se mintiera pero sin que fuera cierto.
Toda ésta medianía me causa repulsión, y estoy a punto de cometer una locura (votar por López obrador, reconocer a Fox como gran dirigente, aplaudir a Bush, o algo peor) para que al menos se me recuerde como autor de tal.
¿Cómo remediar esta incomodidad que me molesta en demasía?
Obscuridad

empalago....

Adoro
la tarde en que nos vimos
la noche en que nos conocimos
Adoro
el brillo de tus ojos
tus lindos labios rojos
los adoro, vida mía
Adoro
la forma en que sonries
la forma en que a veces me riñes
Adoro
la zeta de tus manos
los besos que nos damos
los adoro, vida mia

La ópera prima

Mis manos estaban tiesas, y eso era peor porque la cabeza me daba vueltas de tanto que tenía por escribir. El teclado cambiaba de tamaño y se reía de mi como poseso, viendo frustrados mis esfuerzos de comenzar la historia que me sacara del basurero donde vivo: Anonimato y mediocridad. De paso me podía sacar de jodido, que buena falta me hace. Ya me veía yo cobrando la beca de 2 o 3 fundaciones, de ésas que padrotean escritores; ya tenía la inspiración, ya tenía los motivos, ahora nomás me faltaba comenzar.
Estos dedos desgraciados, traicioneros, nomás no me dejan.
Volteo y la veo, dormida tranquila, confiando en mi (poco) talento. Si eso fuera todo, estoy seguro que me seguiría queriendo si no me vuelvo famoso. Pero nomás hay que ver al pinche García Márquez, que con unas crónicas pedorras, se ha cobrado lo que quiso; ya famoso, contaré cómo me afectó cada hoja que cayó del árbol del patio donde jugaba de niño, la manera sutil en que me influyó el estilo de José Agustín, los resabios de cuentos infantiles que se cuentan por decenas en mis (escasas) letras.
Además ya me estoy cansando de éste pinche depa tan clasemediero, tan gris, que nomás una ventana tiene, y 3 paredes de humedad, y un baño inservible, y un casero tan hijo de tal.
A ver, a ver...
Carla era ese tipo de mujeres que nunca se conforman con lo que tienen...
Nel, un cuento debe comenzar con un gancho, algo que ate a los lectores y les impida irse, una pinche ambiciosa no es muy buena idea...
Podemos hablar de sexo, que siempre interesa.
Una tragedia también llama mucho la atención, si es ajena.
Algo gracioso también sirve.
Hummmmmmm

El Santo

El Santo no podía permitir semejante ultraje, no podía sucederle tanto. No sin que la sangre corriera para lavar su prestigio y lastimada honra; presto, lanzóse cual clavadista de la quebrada hacia el bulto que se movía 20 metros abajo, entre riscos y matorrales pero no escapando de la vista y la agudeza del héroe.
Claro que el Santo aterrizó perfecto sobre la humanidad (ya de por si maltrecha) del hombre biónico (no hay gloria en hazañas logradas por artificios de metal) que intentaba escapar de la furia vengadora del paladín, quien sabedor de los secretos ancestrales de las ardillas voladoras, intacto se irguió después del gran lance.
La de a caballo, la quebradora, la huracarrana, la tomoenague, la segadora, la ramona y muchos más movimientos y llaves hubo de sufrir el desgraciado que en mala hora atentara contra nuestro personaje, que digo personaje, personajazo. Muchas y muy repetidas ocasiones clamó se detuviera el castigo, pero claro que no habiendo réferi, la lucha era a muerte y éso sin contar previas afrentas. Primero perdió el brazo biónico, que a la mera hora resultó balín, pues ni fuerza descomunal ni velocidad inusitada pueden algo cuando la razón, el valor y la justicia se oponen a sus actos. Lloraba de dolor el gamberro.
El siguiente infortunio lo sufrió el ojo, no porque el Santo se regodeara en magullar el rostro del enemigo (siempre guardad la dignidad ajena, que será la propia, le recordaba su maestro), sino porque no bien se vió libre de la huracarrana, el malandrín intentaba acuchillar al portador de la máscara plateada, tan ambicionada por el lado obscuro. Mal movimiento le valió perder el ojo.
La concentración enfiló sus ojos hacia la pierna malévola...
-Juaaaaan, Pacoooo! ya métanse a comer.
-Ahoritaaaaaa
-Nada de ahorita, Ya!
-Bueno, acuérdate que yo voy ganado
-Al rato le seguimos

Que

-La del tecolote es la mejorcita
-Puedes ir a Balandra
-Los cabos están a dos horas, es lo mejor que puedes hacer
El sábado por la tarde toda la gente me recomendaba los mejores lugares, las mejores opciones, lo mejor.
La cosa es que no estoy de ánimo para nada de eso (bueno, unos bikinis bien llenados nunca ofenden la vista. Soy un cerdo), tengo la sensasión de que la bajamar me afectó. Me ha dicho un lugareño que la bajamar es lo que provoca ese olor dulzón, como a fruta madura/podrida que por ráfagas y generalmente por la tarde asalta la ciudad; la cosa es que no me apetece salir a los 42 grados de la calle, quiero dormir hasta que me duela la espalda, quiero soñar que no te fuiste, que aún me amas como yo a ti, quiero soñar que tu hijo es mío y lloro de felicidad cuando me dice papá, quiero creer que no ha sido un error lo que hicimos, que el destino no quería separarnos (el destino es un culpable bastante cómodo: Nada niega, carga con todo y es irrefutablemente culpable) y estás en casa esperando a que regrese.
Quiero soñar que ya te olvidé y soy feliz con...quien está conmigo, que las cosas en el trabajo están de maravilla, que los amigos están más cerca que nunca, que mis hermanos cada día prosperan más y mejor, que son felices, que mi madre no se siente sola por las tardes, que mi padre no ha muerto y sigue causando problemas cuando bebe, que no tengo la panza tan grande, que aún me pagan por bailar en una mesa, que mis sobrinos me consideran el tío más "cool", que mi perra ya parió y nos faltan cachorros para los que piden, en fin, que no estoy enmedio de la nada, que tengo en dónde caer muerto y sobre todo, quien me llore de verdad (aunque ya muerto para que me sirve), que tuve una mujer enamorada de mi toda la vida y nunca me lo dijo, que me amó en silencio y uno de sus hijos lleva mi nombre.
Ya me voy a dormir porque si no mañana no me levanto.
También podría avanzar el trabajo de mañana
O salir al solarium y quemarme (mas)
Cenar langosta (aquí es muy barata)
Beberme unas cervezas
Tomar un güisqui y fumarme un habano (de perdido un marlboro)
Aclarar la mente
Dejarme de sandeces
Escribir por fin algo bueno
Algo

Tarde...para variar

Este fin de semana se ha celebrado el día del padre. Como siempre, he olvidado la fecha y no felicité a mi jefe, por lo cual, enmiendo lo menos mal que puedo.
No puedo poner de manera entendible lo bien que me ha resultado tenerte como padre. Creo que lo más difícil ha sido empezar a comprenderte como persona (con virtudes y defectos) y asimilar tus acciones, descubrir el fondo de protección (a tu modo) que velaban, ignorar tus arrebatos (yo los tengo también, asi que ésto fué fácil) y al fin abrazarte y decirte que igual te quiero, siempre me reconforta tu abrazo (aunque las fuerzas no sean las de antaño) y en ti confiar plenamente, seguro de que jamás me defraudarás (aunque de repente piense lo contrario). Felicidades padre. Dondequiera que estés

Por una bolsa

El alma se me desgarró cuando le vi dolerse de los golpes. Me arrepentí de haberle pegado, pero al mismo tiempo me convencí de que era necesario; si no, si me hubiera quedado sin hacer nada, hubiera sido yo el que sangraría tirado en la banqueta. No es que me falte piedad con los ancianos, pero últimamente ando pero que antes, y él me hubiera dejado sin comer y la verdad otro día sin bocado quién sabe si lo aguantaría; y es que desde hace un año que me dejó mi papá esperando en Legaria y Periférico (iba a comprar algo para comer) como que no me repongo. En el camino me iba diciendo que ya era un hombrecito, que las cosas en la vida eran muy difíciles, más desde que nació Paulita mi hermana (cuando me acuerdo de ella casi me dan ganas de llorar) y que yo tenía que saber superar los obstáculos de la vida. Algo por el estilo. Los primeros 2 días no me quería ni mover, porque yo sé que mi papá regresó a buscarme, lo malo es que al tercero llegó un poli a correrme y cuando le expliqué porqué no me podía ir me dió 20 varos y que se me olvida y que me voy buscando una fonda o algo donde comprar de comer. Cuando me sentí lleno me di cuenta de que no sabía por dónde había llegado y ni siquiera sabía el nombre de la calle.
A los 5 días encontré el crucero y me quedé una semana, hasta que me convencí de que algo le pasó a mi jefe o bien regresó y como no me vió se fué y no iba a regresar.
A los pocos días llegó el Robi, que se portó buena onda conmigo y hasta me invitó a dormir en su chante, que más bien es un registro de coladera aquí a dos cuadras. Me regaló de comer y hasta una bolsa para chemearnos. Al principio me sentí re gacho, pero a la tercera vez ya le fuí hayando el gusto.
Cada vez que se nos acaba la comida y tenemos que salir a chambear me acuerdo de que no me aguanté el hambre y por culpa de eso mijefe ya no me encontró. Me da un chingo de coraje y por eso como de mala gana, o a veces me guardo la comida y no como pa'que se me quite lo baboso, siempre que ya me empiezo a marear al caminar sé que debo sacar lo que me quede y comer para no dar el changazo. Pero de todas formas como de mala gana. Por eso cuando el pinche ruco me quiso quitar la bolsa con la torta de ayer me dieron ganas de molerlo a patines y trompadas, nomás que me detuve cuando ya lo vi tirado y chillando.
Mejor me voy a lavar más parabrisas, porque ya se me quitó el hambre.

Noche de perros

Nunca pude dormir a gusto en esa casa, era tenebrosa de noche.
Y es que la zona tampoco ayudaba, en medio de la nada, las calles de tierra se convertían a la menor llovizna en una trampa mortal. Muchas veces nos tuvimos que quitar los zapatos y caminar con el barro a las rodillas para ponerlos de nuevo en su lugar cuando lográbamos salir, vaya, ni los carretones del agua (tirados por burros) se metían en la colonia cuando había lluvia; esto me lleva al segundo terror: Los mosquitos.
Zumbaban en las orejas toda la noche sin piedad y acometían a rebato, una sábana nunca fué suficiente y debía decidir entre los 2 tormentos, el calor insoportable aumentado por una cobija o el picoteo incesante de los moscos desgraciados. Creo que por eso siempre estaba demasiado cansado para jugar, si no despertaba extenuado por el calor y con las babas y el sudor secos, lo hacía desangrado por el anjambre asesino.
¿Porqué nunca fuimos en invierno? No lo sé. Pero esa noche temblaba inundado del terror más básico, el miedo a lo desconocido, pues cierto cloqueo se hacía ensordecedor a cada momento. Había empezado como un ruido casi imperceptible cuando por fin conciliaba el sueño y no le presté atención hasta que me percaté de que provenía de algún lado del cuarto, la primera media hora quise ubicarlo sin éxito, pero cuando determiné que algo en el rincón lo producía fué que me puse a temblar.
-Juan, Juan, despierta
-msfghh...
-Ándale pinche Juan, que algo está en el cuarto
Yo estaba frenético desde que supe que los alacranes pululaban a sus anchas en la casa.
-Que...
-¿No escuchas?
-Que...
-Ese ruido, no te hagas
-Es un caradeniño
-No mames Juan, hay que matarlo. No podía yo creer su parsimonia.
-Ya duérmete
-¿Y si nos pica? Me preocupaba que me picara a mi, a este huevón bien merecido por holgazán.
-Nunca se acercan
-No mames, mi tía me dijo que te puedes morir si te pican
-Pero nunca pican, sólo si los molestas.
Supe que jamás iba a despertar, de modo que me puse a pensar cómo le iba yo a hacer para matarlo. Un zapatazo debe ser suficiente, pensé, pero...si no le atino y se me echa encima? Entonces si me cago en los calzones, y ni un hospital cerca, el centro de salud de Vallejo está bien pinche lejos. Mientras esto cavilaba, los cloqueos iban haciéndose estruendosos, insoportables, deformaban las sombras a cada latido, hacían inmenso el cuarto y luego lo empequeñecían hasta casi rozarme con su cola venenosa mis cabellos.
Yo estaba paralizado ya por la inminente mordida de la bestia ponzoñosa, que para entonces había cobrado dentro de las sombras una dimensión mítica, casi rompía el techo y asesinaba a todos en la casa. Malditos sean por apagar todas las luces ¿Que persona decente puede dormir con todas las luces apagadas? Ahora ni siquiera podía estar seguro de matarlo al primer zapatazo y si no lo mataba seguramente atravesaría mi garganta con el aguijón terrible, que ya estaba como lija, al contrario de mis ojos, anegados por el llanto contenido. Tampoco iba yo a ser tan mariquita de ponerme a llorar.
Las primeras luces del alba trajeron sosiego a mi corazón y pude dormir por fin al escuchar como desaparecía el cloqueo infernal con los cantos del gallo. Seguramente supo que yo pelearía por mi vida hasta el último aliento y decidió escapar a la suela vengadora de mis tauro caterpillar, en busca de víctimas no tan audaces y valerosas.
Desperté cuando mi tía me cayó encima muerta de gusto diciendo:
-Mira hijo, tu tío me regaló ayer éste reloj de pared!